Escrito en Política, Social el 23/03/2009 20:00 por Juan
Al hilo de la propuesta de ley que piensa enviar el Gobierno de España a las Cortes Generales, un breve comentario con mi opinión sobre el tema:
Soy partidario del aborto y de una ley de plazos. Para mí, el problema se plantea precisamente en fijar este plazo; entiendo que a partir de las 12 semanas -obviamente se trata de indicar una frontera y semana más, semana menos, no creo que sea relevante- podemos empezar a hablar de vida humana; hasta entonces, solo tenemos un grupo de células reproduciéndose que entiendo que son un proyecto de vida humana pero, desde luego, sin las características propias de esta. Insisto: no hablamos de vida -cualquier célula tiene vida- sino de vida humana, es decir, de características propias de un ser humano.
La campaña de los obispos -y de algunos científicos-, de nuevo, tiene trampa: presentan el comienzo de la vida humana desde el momento de la fecundación. Obviamente, un óvulo y un espermatozoide unidos, no son una vida humana, y el grupo de células que se empieza a formar a partir de ahí, tampoco. Podríamos discutir sobre cuando empieza esta vida humana, pero me parece bastante claro que en los primeros estadios del desarrollo del embrión esta no existe.
Sobre el proyecto de ley del Gobierno dos comentarios: El primero es que cuando se dice que la madre tiene derecho a abortar porque se trata de su cuerpo y ella decide sobre este, no tienen razón; si entendemos que el feto es vida humana, la madre no tiene derecho a decidir sobre la vida de él. El segundo comentario es para manifestar mi total desacuerdo con que una chica de 16 años, es decir, menor de edad, pueda abortar sin conocimiento de sus padres; además de dudar de que esto sea legal, me parece que facilita, normaliza, esa idea inculcada a los jóvenes -en base a un falso progresismo- de que pueden comportarse como adultos, sin serlo.
Escrito en Política el 01/03/2009 18:16 por Juan
¿Es necesario sentirse de una nación, de un país, de un lugar?. Esa identidad político-social que consideramos lógica, ¿no es una forma absurda de reducir nuestro horizonte cultural?.
Yo me siento un ciudadano. ¿De donde?; de donde me toque vivir. No tengo para mí etiquetas de andaluz, ni de español, ni de europeo. Mi pertenencia lo es a lo que me rodea, a lo que me hace sentir que soy y que estoy. No me identifico -hablamos del sentir nacionalista- ni con una idea, ni con un concepto.
Hago esta reflexión al hilo de la celebración del Día de Andalucía: una serie de actos para recordarnos que pertenecemos a Andalucía y para ensalzarnos las virtudes del “ser andaluz” -donde pongo el término andaluz puedo poner catalán, castellano, vasco, etc., es la misma idea-. Me gustaría que sentirse andaluz se entendiera como sentirse abierto a otros; una lucha contra la uniformidad y contra el pensamiento único; un decir basta a tanto/s estatuto/s insolidario/s. Sería algo así como… no sentirse nacionalista.
Escrito en Mi rinconcito, Social el 11/02/2009 19:52 por Juan
No sabes , Eluana, hasta qué punto me alegré de tu muerte; de tu segunda muerte. Pensé que con ella se acallarían, por respeto, las voces de esos oportunistas sin escrúpulos que utilizan todo lo que pueden en beneficio propio -en este caso un puñado de asqueroso votos y la oportunidad de hacer apología religiosa-; me equivoqué.
¿De quien era tu vida, Eluana?, ¿de dios?, ¿de la sociedad?, ¿de los políticos?, ¿de la jerarquía eclesiástica? -nota que lo escribo todo con minúsculas menos tu nombre, Eluana-. Tu vida era tuya.
¿Quien tiene derecho a decidir sobre la vida de los otros?. Nadie. Nuestra vida nos pertenece a cada uno de nosotros y debes saber -aunque te lo hayan negado durante diecisiete años- que tú también tenías derecho a morir con dignidad; esa dignidad que no te permitieron durante los años en que estuvistes en coma, también te la querían quitar en el momento de tu muerte.
Un beso emocionado a tu memoria, Eluana.
Testamento Vital
Escrito en De todo un poco, Política el 02/02/2009 21:03 por Juan
Creo que la primera preguntar sería si es necesario educar para la ciudadanía y la segunda quién debería hacerlo. En relación con la primera parece, a la vista de cómo está el personal, que es imprescindible; se han perdido los valores ciudadanos de respeto, tolerancia y civismo. En relación con la segunda, en un Estado aconfesional parece que es el Parlamento el que, elaborando las leyes oportunas -para eso es el poder legislativo- tiene esa misión. Los intereses educativos particulares deberían desarrollarse en el ámbito estrictamente privado; nuestra Constitución y nuestro Sistema Democrático garantizan este derecho.
Entonces, ¿qué puñetas – no me diréis que no soy fino- pretenden algunos padres, algunos políticos y la Conferencia Episcopal?. ¿Quieren seguir con unos privilegios que ya no deberían tener cabida en nuestro Sistema?.
Otra historia es que el contenido de esa asignatura obligatoria deba ser consensuado por los grupos políticos, al igual que las demás, para no tener que estar cambiando sistemas educativos y, por tanto, contenido de las asignaturas cada vez que un grupo accede al poder. Eso es mucho pedir para estos políticos de miradas cortas y egos largos.
Escrito en Social el 25/01/2009 19:32 por Juan
Existe un proyecto del Ministerio de Educación y Ciencia de convalidar el trabajo de ama de casa por algunas asignaturas de FP. En un coloquio de Iñaki Gabilondo con amas de casa, estas defendían que tienen conocimientos convalidables de Enfermería, Medicina, Dirección de Empresa, Economía, Psicología, y un larguísimo etc. Además de la convalidación reclamaban el reconocimiento de la sociedad -a ser posible con un salario, claro-.
A pesar de los tiempos de estupidez en los que estamos -este proyecto solo persigue elevar la cantidad de títulos para equipararnos a Europa y maquillar el vergonzoso fracaso de nuestro sistema educativo-, me parece que un título requiere una Formación dirigida, una valoración de esos conocimientos, una comparación con los estándares exigidos – un exámen, vamos- y un rigor que dista mucho de la intencionalidad de la ministra y compañía.
La experiencia es un grado, pero un grado que hay que baremar. Su reconocimiento no debe implicar bajar la calidad de las titulaciones ni menospreciar el esfuerzo de los que cada día se dejan las pestañas en las aulas. El reconocimiento de la labor de las amas de casa -me apunto con entusiasmo- no se puede compensar, en nuestro sistema económico, con un salario porque no genera riqueza -aunque por esta misma razón habría que eliminar el de los incontables cargos intermedios de la Administración ocupados por perfectos inútiles que no solo no suman sino que restan-.
Resumiendo: convalidemos lo que haga falta pero manteniendo criterios de calidad y exigencia.
Escrito en Ambiental el 25/01/2009 19:00 por Juan
Qué curioso resulta que los políticos se estén interesando cada vez por el Medio Ambiente y lo bien que están viviendo a costa de este.
El hablar del tema -cobrando, naturalmente- sin el más mínimo rigor, está de moda.
Es un comportamiento, además de interesado, curioso. El estudio del Medio Ambiente es una disciplina científica pero, al contrario que en toda ciencia, las discrepancias se silencian. Solo se le dá publicidad a lo que comulga con lo que vende- sería lo políticamente correcto-. En Ciencia, los hallazgos se contrastan, se replican y, como mínimo, se duda de ellos. El escepticismo es la base de la Ciencia. Nadie se ofende, más bien al contrario, si su nueva teoría no se pone en cuarentena y no le salen doscientos investigadores dispuestos a discutirla y refutarla.
Teorías contrarias al calentamiento, a la disminución del grosor del hielo en los Polos, al impacto de la actividad humana en el Ambiente, etc. hay muchas y todas ellas con una base empírica de la que carecen la mayoría de las “oficiales” -científicos de elevado prestigio las avalan-.
Cantantes, artistas, políticos, ONGs, han encontrado un filón por el que seguir engañando al personal y, cómo no, seguir llenándose los bolsillos.
“Las mentiras del cambio climático” de Jorge Alcalde incide de una manera didáctica sobre este gran negocio.
Escrito en Religión el 25/01/2009 18:31 por Juan
La Unión de Ateos y Librepensadores promueve una campaña con el lema “Probablemente Dios no existe, deja de preocuparte y disfruta de la vida”.
Rouco Varela- ¡qué gran tipo!- y los obispos españoles, arremeten contra la campaña y la califican de “ofensiva, lesiva y blasfema”. Los Evangélicos hacen otra campaña con el lema “Dios sí existe, disfruta de la vida en Cristo”.
Yo me tengo por ateo, pero la campaña del “Probablemente Dios no existe…” me parece una memez de una magnitud equiparable a las campañas de católicos -por cierto, con que facilidad se ofenden los que estan ofendiendo constantemente- y evangélicos. ¿Desde cuando tenemos los ateos que presionar a nadie para que comulgue con nuestros principios?. ¿No quedamos en que lo deseable es que cada cual tenga sus ideas y de que estas sean absolutamente respetables para todos?. ¿Hay que hacer campaña para reclutar adeptos a la causa atea?.
No necesitamos ateos, ni necesitamos creyentes. Necesitamos pensar, reflexionar y decidir sin miedos ni coacciones.
Escrito en Política, Social el 25/01/2009 18:12 por Juan
Hace unos meses fueron las ministras del gobierno (PSOE) posando para una revista de modas y ahora es Soraya Saez de Santamaría (PP) la que nos dá su particular visión de la “mujer fatal” haciendo lo propio en otra revista -naturalmente, los políticos del PP criticaron las situación cuando posaron las ministras y ahora dicen que se equivocaron para no criticar lo mismo en una mujer de su partido; lo de siempre-.
Si estas mujeres tienen la obligación, entre otras, de vigilar y ciudar la imágen de la mujer, ¿como es posible que se producan situaciones como las comentadas?. ¿Es que todavía tenemos que pensar que la imágen de la mujer está asociada a estas “posturitas” absurdas?. Particularmente me resultan absolutamente ridículas esas poses y ese “glamour”. Eso no es lo que yo valoro en una mujer. Nunca he entendido, salvo por una relación inversamente proporcional a la inteligencia, que una mujer -ej: en las galas de cine- tenga que ir vestida con esos espantoso modelitos, luciendo espalda y tetamen.
No creo que “lo femenino” -alguna vez deberíamos analizar qué significa esto- deba referirse a lo superficial, a lo cursi, a lo provocativo, y no creo que las mujeres en general, y las que tienen responsabilidades politicas en particular, deban seguir insistiendo en esta línea. Pertenece a tiempos pasados equiparar mujer a frivolidad.
Escrito en Política el 21/01/2009 20:34 por Juan
Después de 2 años sin registrar ninguna entrada, me ha parecido interesante retomar esta tarea al hilo de la investidura de B. Obama como presidente de los Estados Unidos.
Creo que es lo único original que ha pasado en este tiempo (los mismos politicos torpes, indecentes, inútiles); las mismas guerras, aunque agravadas; los mismos miedos; las mismas incertidumbres; deterioro de la economía etc. Lo único novedoso, la “crisis” que dicen que existe y de la que están viviendo muchos.
A lo que iba: Obama es negro, de orígenes humildes -al menos eso creemos, aunque lo uno no lleva necesariamente a lo otro-, y parece dispuesto a retomar unos ideales que están más allá de lo económico, es decir, de lo que ha estado importando en los últimos tiempos.
No me lo creo.
Para empezar, su ascenso político se ha basado en el apoyo de sectores económicos a los que ahora tendrá que contentar; elogia a su antecesor -el pérfido Bush-, mala cosa; coloca a H. Clinton como ministra de exteriores siendo, como sabemos, notable defensora de la causa de Israel; emplea un tono populista que pone los pelos de punta; y piensa poner todo su empeño en demasiadas cosas.
A pesar de todo, una cosa es segura: lo tiene muy difícil para hacerlo tan mal como el anterior. Parte con esa ventaja.
Escrito en Política el 17/01/2007 20:04 por Juan
Al hilo de la demanda de consenso entre Zapatero y Rajoy por el “asunto” de ETA, una reflexión:
En una sociedad desarrollada como la nuestra y en un sistema democrático como el nuestro, no entiendo porqué tiene que haber consenso, en general, y consenso político, en particular.
En la etapa de la transición de la dictadura de Franco al sistema más o menos democrático que tenemos -etapa ya superada aunque les pese a algunos- estaba justificado, por el riesgo de involución, un consenso generalizado entre los grupos políticos. Y funcionó. Actualmente no tiene sentido.
Es normal, lógico y sano que los ciudadanos -naturalmente incluyo también a los políticos- discrepen y, si las diferencias son sustanciales, importantes, no lleguen a un acuerdo. No es necesario para la marcha de un país el consenso; el Parlamento, el Gobierno y los jueces en la aplicación de las leyes, son suficientes para que funcione.
Discrepar es algo propio de personas reflexivas y, por tanto, deseable en una sociedad donde la libertad de pensamiento y de expresión se constituyen en pilares principales. Salvo en situaciones de emergencia, y no es el caso, no tiene porqué existir consenso.
No tiene sentido consensuar la aplicación de las leyes porque entonces también lo tendría consensuar no aplicarlas.
Otra cosa es que la falta de acuerdo no se obtenga por las discrepancias entre los políticos y sí por el afán mísero de llevarse los votos.