Archivo de la categoría ‘General’

Las gaviotas y los barcos

Paseando por la playa me llamó la atención la manera idéntica que tienen las gaviotas de situarse: todas las que estaban en la orilla miraban en la misma dirección -hacia el viento- y las que llegaban volando planeaban y se posaban en la arena hasta quedar en esa orientación. Sucede igual con los barcos fondeados de proa: todos van rolando -cambiando- aproándose al viento, es decir, todos reciben el viento por la proa y, a medida que el viento vá cambiando, estos también los hacen.
Los dirigentes políticos actúan exactamente igual: se van orientando en la misma dirección pero con una variante: no lo hacen contra el viento sino a favor del viento; la camarilla que los rodean también gira, al unísono, a medida que lo hace el líder -escala nacional o local. Item más: pretenden que todos giremos en esa dirección. Siguiendo con el símil de los barcos, reciben la influencia del viento -del líder- por la popa, por el culo. ¡Así nos vá!

 

Una niña desconocida

Me sucedió ayer. LLevaba las manos ocupadas y estaba intentando encontrar las llaves para abrir el portal. Una niña -calculo que tendría 10 años-, a quien no conocía, se acercó con unas llaves en la mano y me preguntó que si podía ayudarme y que si quería que me abriese la puerta. La amabilidad y la corrección de la chiquilla me llamaron la atención: era un persona educada, correcta y agradable.
La interacción duró apenas el tiempo de abrir la puerta pero, desde ayer, me he acordado varias veces por lo insólito que resulta encontrarte a alguien educado. Fueron unos segundos que me hicieron alentar la esperanza de la recuperación de unos valores que parecen ya perdidos en el tiempo.
Solo duró unos segundos: el siguiente encuentro me devolvió a la realidad.
Gracias, niña desconocida, por esos instantes y gracias a tus desconocidos padres por el esfuerzo y el interés que, sin duda, te dedicaron.

 

Elecciones europeas

De nuevo tenemos el circo mediático que montan los partidos políticos en las campañas electorales: concurso de tontos con banderitas, aparición del líder como una estrella de cine, aplausitos contínuos por cada memez que se le ocurre, un tono en la oratoria que ¿parece? dirigida a idiotas, promesas que ya no se cree nadie -salvo los de las banderitas, claro- mucha música triunfal y globitos a lo americano.

El discurso, vacío. Lo importante para un líder -perdón por la estúpida palabra pero ellos se llaman así- no es pensar, reflexionar, plantear ideas, diseñar estrategias, afrontar compromisos; lo importante es hablar y si es con insultos al contrario, mejor.

Me es difícil entender qué se creen estos estúpidos profesionales de la política.

Una alta dosis de narcicismo mezclada con un toque de cinismo, gran apego al dinero, unos polvitos de cara muy dura y una alta resistencia al ridículo, es el perfil de estos elementos. De interés por mejorar la vida del ciudadano, nada; de interés por mejorar el país, nada; de interés por la educación, nada. Aspiraciones de vivir del cuento -rodando de puesto en puesto si es necesario- y de mantenerse el mayor tiempo posible viviendo del resto de los ciudadanos -impuestos-, todas.

No crean que tengo un mal día; si lo tuviera, no hubiese escrito nada por respeto al lenguaje.

 

Medios de comunicación

Desde siempre, pero con especial relevancia en los últimos meses, vengo observando cómo algunos medios de comunicación -demasiados- no ofrecen información sino que crean opinión. Además, una opinión con tendencia al dramatismo y, por tanto, a la desinformación.
Desde temas como el cambio climático -donde solo se comenta lo catastrofista, omitiéndose opiniones de auténticos expertos que cuestionan este cambio o sus consecuencias- hasta la crisis económica -magnificada por estos medios que ocultan, por ejemplo, que se sigue creando empleo y que muchas empresas siguen dando beneficios- hasta la gripe A -generando una situación de temor no justificada en absoluto por los datos clínicos-, nos siguen manipulando.
Frente a esto, de nuevo debo insistir en la educación, en la crítica, en la reflexión y en el uso del sentido común -alguna vez hablaremos más extensamente de esta herramienta tan valiosa- como instrumentos para defendernos de esta desinformación intencionada que están generando los llamados medios de comunicación.