Alcalde de Sevilla

Alfredo Sanchez Monteseirín, alcalde de Sevilla, a falta de más argumentos -su falta de inteligencia es ya un clásico- descalifica a los que no tienen la misma idea de la ciudad que él diciendo que provienen de la ideología “nacional católica”. Es usted un imbécil, Sr alcalde -me permito insultarlo con la venia que me dá haber sido insultado por usted.
Creo -y es un derecho que tengo- que está destruyendo Sevilla. Está haciendo una ciudad copia de otras que, por esto mismo, está perdiendo sus señas, sus peculiaridades y sus encantos. Lo decimos muchos ciudadanos y muchas instituciones -incluida la Unesco.
Mi pensamiento es – a la vista de sus actuaciones- bastante más de izquierdas que el suyo y me siento profundamente insultado por sus comentarios -es broma, para insultarme a mí hacen faltan muchos monteseirines.
Estar de acuerdo, o no, con la forma de actuar en una ciudad no es cuestión de ideologías y cada cual tiene , o debería tener, su punto de vista. Lo que no es de recibo, por poco ético, es actuar de espaldas al sentir de la ciudadanía pensando que, con el voto, depositamos el permiso para cualquier barrabasada.
Como su insulto es, cualitativamente, bastante mayor que el mío, permítame otro: es usted un memo, don Alfredo, que no tiene categoría para representar a la ciudad de Sevilla.

 

1 Comentario

  1. Paco Pinto.

    Me apetece Juan Antonio solo una cosa. Y leyendo tu escrito me he acordado de un cuento ha leido por mi hace algun tiempo. No pretendo nada, solo mostrar este cuento. O si pretendo? No lo se.
    Èn epoca estival, uma persona fue a visitar durante el fin de semana a un amigo en otra ciudad. Al dia siguiente, el anfitrion le pregunto al amigo si le acompañaba a comparar el diario. A lo que el amigo contesto que si.
    Salieron de la vivienda del anfitrion y llegaron al punto de venta de los diarios.
    Una vez alli, el anfitrion, de manera muy cortes y educada, le pidio el diario que queieria comprar. El kioskero, de mala manera y gruñendo se lo dio. Le dio el cambio, farfullando palabras con tono hosco y desagrable.
    El amigo visitante, extrañado le pregunto a su anfitrion. Siempre te trata asi este hombre? Si, le contesto el amigo.
    Y el amigo le inquirio:¿Como es posible que teniendo este hombre, el kioskero, tan mal caracter cotigo, casi insultadote, tu seas tan amable con el?
    Le contesto el anfitrion: Porque su forma de ser no me va a hacer que yo cambie la mia, su actitud grosera no me va a marcar mi comportamiento, el no me va a obligar a ser quien no soy.

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