¿Prohibir?

Este comentario viene al hilo de una observación reiterada: en las salas de cine cada vez encuentro más personas con edades por debajo de lo que recomienda la película. Item más, me entero en un programa de radio que no hay posibilidad de impedir la entrada a estas personas ya que, legalmente, solo es posible recomendar y no prohibir.
Sigo insistiendo en que estamos suponiendo una madurez a chicos y chicas adolescentes, que no tienen.
Aprenden comportamientos por simple imitación de unos modelos que ven en televisión, cine, etc., pero con un problema: no tienen desarrollada la capacidad de crítica, solo imitan.
Para poder elegir nuestros comportamientos, y ser responsables de ellos, tenemos que hacerlo desde la crítica, desde la duda, desde la reflexión. Esto no es posible si no hemos desarrollados estas capacidades.
Por otro lado, la falta de control del acceso a determinados contenidos hace que se normalicen comportamientos que pueden no ser recomendables.
La sensación de algunos adolescentes -también de adultos que no han tenido una adolescencia reglada- de que pueden hacer lo que quieran y cuando quieran, no hace sino aumentar su agresividad al creer que tienen derecho a todo, sin límites ni prohibiciones, cuando quieran.
Al utilizar el término “reglada”, quiero decir que la Sociedad -a través de los mecanismos de que dispone- debe configurar la educación de sus adolescentes. No es posible que se eduquen ellos mismos dándoles herramientas que no saben utilizar.
El fracaso educativo -que sigue sin ser reconocido por algunos sectores implicados en él- se debe, entre otros, a la falta de control y de implicación de unos estamentos que no asumen que son parte de un proceso que es, al mismo tiempo, creativo y punitivo.

 

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