Archivo de Marzo de 2009

Aborto

Al hilo de la propuesta de ley que piensa enviar el Gobierno de España a las Cortes Generales, un breve comentario con mi opinión sobre el tema:
Soy partidario del aborto y de una ley de plazos. Para mí, el problema se plantea precisamente en fijar este plazo; entiendo que a partir de las 12 semanas -obviamente se trata de indicar una frontera y semana más, semana menos, no creo que sea relevante- podemos empezar a hablar de vida humana; hasta entonces, solo tenemos un grupo de células reproduciéndose que entiendo que son un proyecto de vida humana pero, desde luego, sin las características propias de esta. Insisto: no hablamos de vida -cualquier célula tiene vida- sino de vida humana, es decir, de características propias de un ser humano.
La campaña de los obispos -y de algunos científicos-, de nuevo, tiene trampa: presentan el comienzo de la vida humana desde el momento de la fecundación. Obviamente, un óvulo y un espermatozoide unidos, no son una vida humana, y el grupo de células que se empieza a formar a partir de ahí, tampoco. Podríamos discutir sobre cuando empieza esta vida humana, pero me parece bastante claro que en los primeros estadios del desarrollo del embrión esta no existe.
Sobre el proyecto de ley del Gobierno dos comentarios: El primero es que cuando se dice que la madre tiene derecho a abortar porque se trata de su cuerpo y ella decide sobre este, no tienen razón; si entendemos que el feto es vida humana, la madre no tiene derecho a decidir sobre la vida de él. El segundo comentario es para manifestar mi total desacuerdo con que una chica de 16 años, es decir, menor de edad, pueda abortar sin conocimiento de sus padres; además de dudar de que esto sea legal, me parece que facilita, normaliza, esa idea inculcada a los jóvenes -en base a un falso progresismo- de que pueden comportarse como adultos, sin serlo.

 

Nacionalidades

¿Es necesario sentirse de una nación, de un país, de un lugar?. Esa identidad político-social que consideramos lógica, ¿no es una forma absurda de reducir nuestro horizonte cultural?.
Yo me siento un ciudadano. ¿De donde?; de donde me toque vivir. No tengo para mí etiquetas de andaluz, ni de español, ni de europeo. Mi pertenencia lo es a lo que me rodea, a lo que me hace sentir que soy y que estoy. No me identifico -hablamos del sentir nacionalista- ni con una idea, ni con un concepto.
Hago esta reflexión al hilo de la celebración del Día de Andalucía: una serie de actos para recordarnos que pertenecemos a Andalucía y para ensalzarnos las virtudes del “ser andaluz” -donde pongo el término andaluz puedo poner catalán, castellano, vasco, etc., es la misma idea-. Me gustaría que sentirse andaluz se entendiera como sentirse abierto a otros; una lucha contra la uniformidad y contra el pensamiento único; un decir basta a tanto/s estatuto/s insolidario/s. Sería algo así como… no sentirse nacionalista.