El alcalde

El alcalde de Sevilla es un ejemplo del típico político: cínico, falso, embustero, megalómano, asido al sillón de alcalde pase lo que pase y con la costumbre de decir a cada uno lo que a este le gusta oir.

Ha talado , últimamente, cien árboles y, al día siguiente, estaba firmando un escrito que ofrecía un grupo ecologista en la puerta del Ayuntamiento contra la tala de árboles.

Ha dicho en una entrevista radiofónica que la Avenida de la Constitución será peatonal con “un proyecto que respeta escrupulosamente el medio ambiente”, a pesar de haber talado los árboles, a pesar de no tener permiso de obras, a pesar de no tener estudio de impacto ambiental y de haber destruido restos arqueológicos en la Puerta de Jerez.

Nunca tiene la culpa de nada -facturas falsas de obras no realizadas, gastos de viaje de los amiguetes de Izquierda Unida en Cuba, robo de una cubierta deportiva, amiguismo en la contratación de personal, huelga y chuleo de los taxistas, botellonas incontroladas, suciedad de las calles, más talas de árboles por negligencias varias, encarecimiento de obras, destrucción de zonas emblemáticas de la ciudad, etc- y siempre está sonriente.

Ya dejó económicamente tocada la Diputación -fue presidente de este Organismo- y está dejando maltrechas las arcas del Ayuntamiento. No pasa nada.

La falta de criterio y de crítica de esta sociedad nuestra, junto con las campañas de imagen y de llamada al orden para que no se critique al alcalde, hará que lo vuelvan a votar. ¿Qué se apuestan que vuelve a salir?.

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