Archivo de Marzo de 2006

¿Ingenuos?

Estoy despistado. A raíz del último comunicado de ETA, me siento perplejo. No termino de explicarme bien la reacción de los medios de comunicación -cansina y reiterativamente la noticia en pantalla, programas especiales, telediarios desde Bilbao o San Sebastián-, ni la de políticos y personajes “relevantes” de la sociedad con esos mensajes de optimismo sobre la terminación de lo asesinatos -el comunicado habla de alto el fuego indefinido aunque siguen valiendo las extorsiones- por parte de la banda terrorista. Gran parte del país, menos los propios presos de ETA, parece, de pronto, haberse dado cuenta de que esta vez sí va en serio y de que esta es la gran oportunidad para el desarme y el cese de la violencia.

Ojalá fuera así pero a uno, que a veces piensa un poco, le escama eso de “oportunidad única para lograr la paz” que tanto han difundido los medios de comunicación afines al PSOE. Dejando a un lado los esfuerzos de algunos -ejemplo Ibarretxe- para salir en la foto y la memez de otros reclamando, como si no la tuvieran desde hace treinta años, democracia para Euskadi -ejemplo HB-, me gustaría saber qué es lo que vamos a negociar con ETA. Se me ocurren tres cosas: la independencia del País Vasco, la liberación de los presos y un trato de favor en la aplicación de las leyes a ETA y a sus satélites. En un Estado de Derecho como el nuestro, ninguna de las tres es aceptable.

Puede ser que una parte importante de esta sociedad sea tan ingenua como para creer que el abandono del asesinato y la extorsión será gratuito y que esta tregua -la cuarta- lo es a cambio de nada.

Como no me fío de la ingenuidad ni de los políticos ni de los etarras, y como creo que con estos la única acción digna es la aplicación de medidas represivas policiales -dado que no es un problema político-, quisiera saber qué está negociando el gobierno de espaldas a los ciudadanos y en la clandestinidad. Quiero que me digan con claridad a qué se refieren cuando hablan de negociar, cuando hablan de pactar, y cuando hablan de una salida “valiente” al “problema” de ETA.

Espero que el respeto que no les tienen al recuerdo de las personas asesinadas por ETA lo tengan para con las leyes y las prácticas democráticas propias de nuestro país.

 

Ese lenguaje

Observando un poco los comportamientos de la gente, en este caso el verbal, podamos darnos cuenta de lo poco originales que somos. Expresiones del tipo: “como no puede ser de otra forma”, “venga”, “no cabe la menor duda”, “en su conjunto”, “te comento”, “qué fuerte”, “me explico”, “no te preocupes”, y tantas otras, se ponen de moda y las repetimos todos.

No somos capaces de tener un lenguaje sin tantos estereotipos, más propio de cada uno, más personal. Según el ambiente donde nos encontremos, repetimos y repetimos y, según lo que ponga de moda el modelo o líder de turno, así hacemos y decimos. El entorno condiciona pero, a medida que descendemos en la escala intelectual, lo hace con más fuerza. Es penoso oir a políticos, deportistas, artistas, etc., ese comportamiento verbal vicario e irreflexivo.

En relación al comportamiento no verbal, tenemos más de los mismo: la manera de mecer a los bebés en el cochecito o de acunarlos entre los brazos balanceando el cuerpo -aunque no le haga ninguna falta-, el gesto de llamar por teléfono extendiendo el meñique y el pulgar, las comillas que dibujamos en el aire cuando hablamos, el nudo de la bufanda, etc.

Tengo la impresión de que esta sociedad, que lo copia todo, avanza muy poco. La progresión es un proceso reflexivo que está reñido con lo compulsivo. Esa absurda idea de modernidad basada en la imitación de lo superficial, de la imagen y de los gestos, nos aliena en la medida en que nos priva de desarrollar las capacidades necesarias para inventar, crear y pensar. Una pena.