Dudas

Solo una breve reflexión acerca de la falta de certidumbre.

Si nuestros pensamientos, creencias, emociones, se van forjando a lo largo de nuestra existencia, es lógico pensar que, a medida que vamos viviendo, estos vayan cambiando. Sería absurdo, y señal de no haber vivido, pensar con quince años lo mismos que con treinta, que con cincuenta o que con setenta. Lo que ha sido válido hace un tiempo puede que no lo sea hoy y lo que lo es hoy puede que no lo sea mañana. Esto nos pasa a todos: vamos cambiando a lo largo de nuestra vida. Defender nuestras ideas con vehemencia quizás sea señal de poca inteligencia, de poca capacidad de análisis y de reflexión. Salvo los dogmas, las ideas, las creencias, las emociones, van cambiando y, aunque sean lo que hoy guia mi vida, no por eso debería dejar de darme cuenta de que no serán las definitivas y de que lo mismo que a mí les pasa a todos.

Si no voy cambiando, no voy aprendiendo, no voy evolucionando, no voy madurando y, si mis ideas fueran las definitivas, mi vida sería aburrida, un sin sentido, algo vacío.

La duda, la incertidumbre, no es un problema, es una bendición.

Quiero dudar. Mientras dude me sentiré vivo.

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