Archivo del 22 de Enero de 2006

Ideas e ideologías

¿Son necesarias las ideologías?. Entiendo que no.

Si entendemos por ideología un marco cerrado, una doctrina de mandatos e imposiciones que no admite discusión, me parece que es incompatible con la reflexión, la crítica y la capacidad de decidir.

Una ideología marca un camino de vida, pero un camino impuesto, que no nuestro, y que no podemos modificar.

Ideologías religiosas, políticas, sociales o económicas, empobrecen la capacidad de desarrollo de la persona.

Aunque se achaca frecuentemente la crisis ética de nuestra sociedad a la falta de ideologías, creo que lo que faltan son ideas.

Es necesario estimular desde la escuela la capacidad de análisis, de discusión y de crítica para fomentar la génesis de ideas e ir adecuándolas a nuestra etapa vital. Las ideas son modificables -sería absurdo pensar que una persona piensa igual con quince, con cuarenta o con setenta años- y su desarrollo nos permite escapar de la alienación que supone la aceptación, sin más, de una ideología.

Ya dijo un conocido político que “el que se mueve no sale en la foto”. Esto es así en casi todos los foros (trabajo, amigos, política, religión…) y quien no cumple con la ideología, con lo que se espera de él, es apartado y marginado.

El desarrollo de ideas enriquece y el sometimiento a una ideología, empobrece.

No solo creo que las ideologías no son necesarias sino que entiendo que son la causa de nuestra estulticia y nuestra degeneración mental.

 

Luchadores

Me gusta la gente que lucha. Me gusta la gente que se sobrepone a las adversidades y que, en lugar de utilizar la queja permanente, desarrolla el esfuerzo necesario para superar la situación y buscar nuevas alternativas. Me gusta la gente que mira siempre hacia adelante. Me gusta la gente que no se amilana por las adversidades. Me gusta la gente que toma decisiones y que busca otros caminos cuando lo que quiere no puede conseguirlo. Me gusta la gente que vive sin necesidades -implican que algo es imprescindible para poder seguir- y que, por tanto, utiliza los quiero o me gustaría -entienden que nada es necesario y que siempre hay alternativas-.Me gusta, en fin, la gente que no depende de un logro y que justifica su vida con la lucha y el esfuerzo mirando siempre hacia adelante.