Elogio del silencio
Un lujo. Tener y disfrutar del silencio se está convirtiendo en un lujo.
Estamos fomentando una sociedad del ruido. No soportamos bien los silencios y cuando queremos mostrar lo contentos que estamos, gritamos y cuando mostramos enfado, gritamos. Los locales públicos se distinguen por su ruido y nuestras casas, también.
A través del silencio podemos pensar, sentir y admirar, y su ausencia nos embrutece, nos limita, nos irrita y nos estresa. Sin embargo, los niveles de ruido van parejos a una sociedad más “desarrollada”. Con el ruido festejamos la victoria de nuestro equipo, la lotería que nos tocó, la moto mueva, la carantoña al niño, lo bien que los estamos pasando.
Quiero el silencio, mi silencio y, a través de él, disfrutar de mi compañía y de la tuya.
29 dUTC December dUTC 2005 a las 17:39
Hoy día parece que no existe el silencio. Todo es un griterio, un agobio, una multitud de ruidos sin parar. Se debería parar el tiempo un momento para darnos cuenta de la cantidad de cosas que hacemos con el ruido. Sería la medicina perfecta para paliar la enfermedad, el estrés, la depresión, la aceleración. El que inventara esto algún día sería perfecto.
QUE GANAS DE TENERLO!!!
28 dUTC September dUTC 2006 a las 16:36
Quizas sea por eso. Miedo a pensar, sentir y admirar…