Juanito

Juanito (escrito por Juan Carrión. España)

Nació hace algunos años –a veces cree que son demasiados, a veces que son todavía pocos- y quizás su rasgo más característico haya sido siempre la inconformidad. Casi nunca se ha mostrado sosegado, aunque sí tranquilo.

- Juanito, ¿pero a ti que es lo que te gusta?.

Siempre fue y ejerció de hermano mayor. De sus padres recibió lo mejor – quizás también lo peor-. Su primer colegio fue de curas –malditos curas, malditos militares- y nunca se sentió atraído por el estudio. Siempre prefería la calle y estar con los amigos.

- Juanito, ten cuidado de tu hermano.
- Don Juan, su hijo no estudia.
- Juanito, ¿otra vez en la calle?. Sube y haz los deberes.

Por lo demás, siempre ha tenido una vida normal, es decir, por orden cronológico, las mismas limitaciones educativas, la misma necesidad de afecto, de seguridad, de tener amigos, de tener pareja, de tener hijos, de tener hipotecas, de tener una buena jubilación, de tener, de tener, de tener, que los demás. De vez en cuando, disfrutó.
Llegó un momento en que ya no quería tener, ni siquiera retener. Solo quería dejar.

- Juanito, ¿pero a ti que es lo que te gusta?.

El presente, aceptable. Como ya han pasado casi todas las tenencias –la hipoteca no, por favor- se dedica a (re)llenar algunos aspectos de su vida: pasear, hacer algún deporte, leer más, criticar el trabajo, criticar a los políticos, criticar a los vecinos, criticar a los bancos, criticar a los servicios públicos, criticar, criticar, criticar. A veces, disfruta.

- Juanito, ¿pero a ti que es lo que te gusta?.

El futuro, mejor. Como cree que le queda mucho tiempo de vida y que será inmune a las enfermedades –probablemente no morirá nunca-, entiende que el futuro estará lleno de retos, y de ocasiones fantásticas: espera pagar la hipoteca, espera sacar más partido a su tiempo libre, espera que terminen las guerras, espera que aparezca la Justicia, espera que se acabe el paro, espera que los políticos desaparezcan, espera comportamiento cívicos, espera, espera, espera. En algún momento, sabe que también disfrutará.
Después de tantos tránsitos, sigue sin saber quien es. Ojalá que no lo sepa nunca, aunque, en el fondo, sabe que no quiere seguir siendo Juanito.

- Pero Juan, ¿a ti que es lo que te gusta?.