Apariencias
« Relatos breves de ficción | Escrito el 21/02/2009 13:57 por JuanApariencias (escrito por Genarina Medina (República Dominicana)
Es este un mundo donde todo parece ser y nada es y en el que, muchas veces, la ficción supera con creces la realidad. Al menos en las novelas siempre hay un desenlace, que no necesariamente tiene que ser la muerte, mientras tantas vidas permanecen en un conflicto que parecería ser interminable y que quizás solo cese con esta.
La luminosidad del sentido es obstaculizada por la miopía, presbicia e hipermetropía mental, por lo que necesitamos de gafas que nos permitan ver que fingimos y simulamos más que muchos personajes de ficción. Mientras la fantasía, nos sumerge en esos mundos donde todos quisiéramos vivir, porque en ella podemos ser lo que no somos y tener lo que queremos sin poder; como esos trapos con nombres y bienes de polvo o concreto para mostrar a otros, en ese afán de ser ubicados en el peldaño de una escalera que no nos pertenece y del cual caemos de bruces porque por permanecer allí, empeñamos hasta “el derriere”, por lo que luego no tenemos
cómo solventar, aún cuando las neveras se inunden de agua y las despensas se usen escasamente por la inexistencia de lo que dejamos de ingerir, sólo porque no se ve; en esa absurda obsesión de aparentar ser lo que no somos y por ese excesivo afán de tener la admiración de quienes viven en esas alturas atmosféricas porque se deslumbran por lo frívolo, fatuo, en fin, por lo que tiene un significado que carece del valor e importancia y de lo que es necesario para crecer, como son los principios morales e ideológicos base del comportamiento humano para cultivar el interior. Lo más hermoso que puede tener una persona es todo lo que implica la pureza de sentimientos no contaminados por esas ansias del dinero y el poder. Lo más excelso e importante en la vida radica en los frutos del Espíritu. Amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza, consideración, respeto y ese tipo de valores que son los que salen del alma… de lo más profundo del ser.
Parecería ser que las anteojeras de la sin razón dificulta el entendimiento que nos seca la mente para que nos dejemos convencer de de lo fútil de las falsas apariencias, mientras las imágenes que procesan la información que nos permite razonar llegan distorsionadas porque las telarañas de la vanidad enturbian la luz, tal cual las nubes ocultan el sol.
Esas que suelen presentarse en diferentes empaques y envolturas, no sólo para mostrar abundancia de objetos pequeños y movibles sino también de los grandiosos que no se pueden trasladar, y cualquier otra clase de superioridad o condición no fundada en valores reales o humanos como los que utilizan escaparates para aparentar una fachada moral que no tienen, los que se escudan en labores filantrópicas para dar esa apariencia exterior y los que se prestan para ejecutar acciones bajas mientras por efectos especiales pasan por ser personajes incapaces de dañar un comején, en lugar de plantar los cimientos inconmovibles de los principios, del amor y la amistad. Todo ello quizás, porque ojos que han sido hechos para verlo todo, no ven nada y sin embargo, los que no pueden hacerlo tal vez deducen, imaginan y perciben mucho más sobre la importancia y trascendencia del ser.